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El
mundo actual se encuentra en un período de producción
de información, de exigencias, requerimientos y condiciones,
un mundo marcado por el cambio y por la transformación continua,
hechos que requieren de una reflexión sobre la responsabilidad
que tiene la educación y la responsabilidad formativa del
que ejerce la función de enseñar.
Cada docente posee y vive experiencias diferentes en su práctica,
nunca una es completamente igual a la otra, de aquí la importancia
de la constante reflexión y del reconocimiento de que el
saber se fundamenta en la comunicación e información.
Todo docente debe trabajar con las fortalezas y aptitudes del aprendiz,
estudiar el impacto de su actuación en ellos y revaluar constantemente
sus métodos y objetivos para mejorar, tanto su práctica
como sus interacciones.
Tener un concepto claro de quien es el niño y de su dignidad
es el presupuesto de toda Pedagogía. Para lograrlo los profesores
deben tener claridad acerca de la persona humana y esta claridad
les ayudará a realizar mejor su rol de educadores, en el
que deben llevar a sus educandos a lograr avanzar por los caminos
de la plenitud de que es capaz todo ser humano desde las más
diversas capacidades personales y con toda la libertad que lo forma
como una persona responsable de su propio perfeccionamiento y el
de la sociedad en que vive y va a vivir. |
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