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Desde
la vida intrauterina, el cerebro recibe estímulos que cataloga
de acuerdo a las interacciones que ocurren entre los factores genéticos
y los sucesos ambientales que nos suceden, dando lugar a las diferencias
y complejidad de las conductas de los individuos. Es un órgano
distinto a todos los demás, en el se encuentran localizadas
las funciones mentales superiores del aprendizaje, memoria y lenguaje.
A través de su estudio podemos conocer como los sistemas
sensoriales nos proporcionan una representación interna del
mundo; aprender que el sistema motor nos permite mantener la postura
y el equilibrio, mover el cuerpo, los ojos y comunicarnos mediante
el habla y los gestos; enterarnos que transmitimos información
de una manera compleja a través del lenguaje, y comprender
los procesos de aprendizaje y memoria, con los cuales adquirimos
conocimientos sobre el mundo y la forma como lo almacenamos.
Comprender entonces las bases biológicas de la conciencia
y los procesos mentales que nos permiten aprender, actuar, recordar
y percibir, es entrar a un mundo fascinante y complejo donde es
posible analizar problemas cruciales de la pedagogía y las
conductas normales o patológicas del ser humano.
Y aunque la neurociencia solo ha comenzado a contribuir al análisis
de estas representaciones internas, lo hasta ahora alcanzado ha
ampliado y complicado lo conocido hasta ahora. Abarca temas tan
interesantes y necesarios en relación al aprendizaje que
hace sugestivo su estudio, para así integrarlo a saberes
que hemos adquirido en el transcurso de nuestra práctica. |